Arqueología Cognitiva: UNA VISIÓN A LOS FUNDAMENTOS PSICOBIOLÓGICOS DE LA CONDUCTA HUMANA
jueves 9 de julio, 2020
La arqueología cognitiva es una disciplina que trata de conocer, en la medida de lo posible, la forma de pensamiento de las culturas prehistóricas. Trata de averiguar qué tipo de características presentaban los procesos mentales de las culturas ágrafas más tempranas en la evolución del Homo sapiens, incluyendo conceptos como el espacio, el tiempo y la idea del yo, nosotros y ellos. Básicamente trata de entender cómo los procesos cognitivos propiamente humanos han ido emergiendo en la historia de la evolución, y en qué forma han aparecido, relacionándolo con aspectos anatómicos, especialmente del aparato fonador y del cráneo, además de analizar el registro fósil y restos arqueológicos de estas mismas culturas.
La arqueología cognitiva es una disciplina que trata de conocer, en la medida de lo posible, la forma de pensamiento de las culturas prehistóricas. Trata de averiguar qué tipo de características presentaban los procesos mentales de las culturas ágrafas más tempranas en la evolución del Homo sapiens, incluyendo conceptos como el espacio, el tiempo y la idea del yo, nosotros y ellos.

Básicamente trata de entender cómo los procesos cognitivos propiamente humanos han ido emergiendo en la historia de la evolución, y en qué forma han aparecido, relacionándolo con aspectos anatómicos, especialmente del aparato fonador y del cráneo, además de analizar el registro fósil y restos arqueológicos de estas mismas culturas.

Barrier Canyon (Estados Unidos) El Cañón de la Herradura​ es un área remota al oeste del río Verde y el norte del parque nacional Tierra de Cañones en Utah, en los Estados Unidos de América. Es conocido por su colección de obras artísticas en las rocas, incluyendo pictografías y petroglifos.

ADAPTABILIDAD DEL GÉNERO HOMO

Siempre se ha comentado que el éxito de supervivencia y expansión geográfica del género Homo, se debe a su gran capacidad de adaptación. Sin embargo, no se ha matizado lo suficiente sobre las características de esta capacidad, que en general se asumía como las variaciones biológicas que favorecían las adaptaciones a los diversos ecosistemas en los que podemos comprobar su existencia en el pasado.

A lo largo del siglo XX la característica más importante que se resaltaba sobre las capacidades adaptativas humanas se ceñían a los cambios morfológicos que podíamos apreciar en los fósiles de las diferentes especies de nuestro linaje. Naturalmente, no se podía marginar totalmente los aportes que la cultura (tecnología, sociabilidad, lenguaje, etc.) podía aportar en este proceso, pero se consideraban como consecuencia directa de la Neuroevolución.

Tradicionalmente, la Arqueología ha explicado los avances socioculturales como formas de adaptación ecológica, donde las principales fuerzas impulsoras son la variabilidad medioambiental y la dinámica poblacional (d’Errico y Stringer, 2011; Banks, d´Errico y Zilhão, 2013). Se estaría destacando la gran flexibilidad y capacidad para producir innovaciones que las poblaciones humanas modernas adquirieron con la evolución (Kandel et al. 2015; d´Errico et al. 2017).

En este contexto, ya puede apreciarse el inicio de un cambio de paradigma, pues la adaptabilidad se atribuye más a la existencia de ciertas capacidades cognitivas  (flexibilidad y capacidad de innovación) que a la simple variación morfológica como principal mecanismo adaptativo a las variaciones ecológicas (medioambiente, clima, geografía, geología, etc.). Efectivamente, los estudios de adaptabilidad, aunque mantengan cierta importancia al medio ambiente en general, comienzan a valorar más los cambios cognitivos que se producen en las poblaciones humanas. Así, se inician los desarrollos de dos básicas ideas dentro de nuestra adaptabilidad:

LA RECREACIÓN DE LOS NICHOS HUMANOS        

   Cueva de Lascaux (Francia) – SUMIKOPHOTO/ISTOCK/THINKSTOCK

                                                           

El concepto de autodomesticación

En el inicio de nuestra evolución se produciría un mecanismo de adaptación básicamente similar al visto en las demás especies biológicas (la adaptación anatómica y/o fisiológica como cambio de la biología). Pero de una forma paralela, muy lenta al principio y más rápida a lo largo de la evolución de nuestro linaje, se iría desarrollando las formas culturales humanas, las cuales, a su vez, irían produciendo desarrollos cognitivos, mediados por los  procesos de coevolución y emergencia cognitiva.

La cultura ejercería una presión selectiva cada vez más importante, la cual moldearía la estructura de la red neurológica que procesa los parámetros de aprendizaje y de adquisición de datos, es el efecto Baldwin (Bateson, 2004). Así, la anatomía del cerebro puede seleccionarse para acomodar mejor los requisitos físicos o neuronales de los procesos y representaciones aprendidas (Lotem et al. 2017), es decir, se crearía un nicho de características cognitivo-culturales (Rivera and Rivera, 2019).

Anatómicamente se ha podido comprobar el cambio de la básica estructuración funcional que ejerce de fundamento neurológico a estos procesos. En los lóbulos posteriores del cerebro conocemos el área de asociación parieto-temporo-occipital que sería el receptor e integrador de las aferencias sensitivas externas (áreas primarias visuales, sensitivas y auditivas). Esta información integrada, que puede ser asociada (simbolizada) por sonidos o señas apropiadas, en función de los procesos de atención tendría que pasar al lóbulo frontal para su correlación emocional, procesamiento racional y la producción de una respuesta motora si es necesaria. Las vías nerviosas que pueden realizar esta función no están del todo bien conocidas, pero podemos destacar dos importantes áreas y fascículos de los que tenemos una comprobación anatómica de su evolución o desarrollo funcional: el Precúneo o Precuña y sus conexiones con el Lóbulo Prefrontal (Bruner et al. 2014) y el área de Wernicke y la importante evolución del fascículo arqueado, que llega tanto al área de Broca como al Lóbulo Prefrontal (Rilling, et al. 2008).

SIGNIFICADOS CULTURALES Y CONTEXTO


Ministerio de Patrimonio y Cultura. (2018). Un recorrido de más de 10 mil años en la historia de los habitantes del Austro.

Las transformaciones culturales incidían en las relaciones entre los restos materiales y el comportamiento de sus productores.​ Estas transformaciones fueron denominadas por Michael B. Schiffer como «transformaciones-c», que demostraban la importancia de las transformaciones culturales.​ Este hecho no supone ninguna amenaza para la arqueología.​

A medida que aumenta la duración e intensidad de la ocupación de un yacimiento arqueológico, aumenta también la organización y el movimiento de los desechos.​ La cultura material no es el reflejo directo del comportamiento humano, sino la transformación de dicho comportamiento humano.

La semejanza entre objetos aumentaba a medida que se incrementaba la interacción interpoblacional.​ En las fronteras entre los grupos étnicos de Baringo se comprobó que hubo mayor interacción étnica a medida que hubo una menor semejanza estilística. Ambos descubrimientos se interpretaron en la Nueva Arqueología como la forma de generalizar y enunciar la ley de la correlación entre el carácter distintivo de la cultura material y el grado de reciprocidad negativa intergrupal. De esta manera, a mayor competividad, mayor marcación de los límites de la cultura material.

Lewis R. Binford sugirió que la correlación general entre la complejidad del ceremonial funerario y la complejidad de la organización social es otro caso en el que se puso de manifiesto que la cultura material es un reflejo de los enterramientos. A raíz de un estudio sobre prácticas funerarias, Parker Pearson demostró que dichas generalizaciones no consideraban la transformación cultural de la relación entre los enterramientos y las personas.​ Incluso una sociedad diferenciada puede optar por enterrar igualitariamente a los muertos.

El status social en las etapas iniciales del desarrollo de una sociedad jerarquizada pudo haberse exagerado y naturalizado en la muerte, y en etapas posteriores, la variabilidad funeraria negó la jerarquía social.

En las prácticas funerarias, estas generalizaciones son poco convincentes y la cultura material es un reflejo indirecto de la sociedad humana.​ Es en este momento cuando se empieza a deslumbrar las ideas, creencias y significados entre la gente y las cosas.​ El enterramiento son reflejo de la sociedad, y depende, con las demás formas, de las actitudes de dicha sociedad.​

Hodder, Ian (1988). Interpretación en Arqueología. Corrientes actuales. (María José Aubet, trad.). Crítica. p. 240. ISBN 9788474233391.

Trigger, Bruce Graham (1992). Gili, Silvia, ed. Historia del pensamiento arqueológico (Isabel García Trócoli, trad.). Barcelona: Editorial Crítica. p. 475. ISBN 9788474235302.

Arivera (2020). Arqueología Cognitiva – Adaptabilidad del género Homo. Revista Digital; arqueologiacognitiva.blogspot.

Ministerio de Patrimonio y Cultura. (2018). Un recorrido de más de 10 mil años en la historia de los habitantes del Austro.

Alberto. (2020). 5 lugares del mundo donde podrás ver pinturas rupestres. Fotografías: BUENAVENTURAMARIANO/ISTOCK/THINKSTOCK – SUMIKOPHOTO/ISTOCK/THINKSTOCK

Nahum Montagud Rubio. (2020). Arqueología cognitiva: ¿qué es y qué investiga?.

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