El encuentro de Cortés con Moctezuma, breve análisis de sus motivaciones.
martes 15 de septiembre, 2020
Las circunstancias en que Moctezuma y Cortés se encontraron encierran múltiples intereses políticos que pocas veces se han abordado sin la mitificación de los distintos nacionalismos, por lo cual este texto busca librarse de visiones simplistas, heroicas o puramente nacionalistas para dilucidar los motivos que llevaron al final a los mexicas a recibir a los castellanos en su ciudad.
Las circunstancias en que Moctezuma y Cortés se encontraron encierran múltiples intereses políticos que pocas veces se han abordado sin la mitificación de los distintos nacionalismos, por lo cual este texto busca librarse de visiones simplistas, heroicas o puramente nacionalistas para dilucidar los motivos que llevaron al final a los mexicas a recibir a los castellanos en su ciudad.

El tianguis de Tlatelolco, por Diego Rivera; 1945 Palacio Nacional. Ciudad de México, (fragmento de la pintura con vista de Tenochtitlán).

Tras la matanza de Cholula los tlaxcaltecas llevan consigo a los castellanos a la ciudad de Tenochtitlán la capital de sus acérrimos enemigos.

Durante el trayecto Moctezuma llevaría a cabo muchas más acciones encaminadas a obtener información acerca de los acontecimientos que rodeaban al ejercito recién formado y a entorpecer su avance a Tenochtitlán.

El Huey Tlatoani Moctezuma había continuado enviando embajadores y presentes a Cortés, por varias razones, por ejemplo la de obtener información acerca de los castellanos, tal como indican las fuentes, pero con sus presentes bien podría estar intentando sobornar a los conquistadores para ponerlos de su lado llegado el momento, considerando que su comportamiento tan similar al de mercenarios, al menos al iniciar su campaña propiciaba tal estrategia.

Nota: Recordemos que por ejemplo el ataque contra Tizapacingan fue motivado, no por los españoles, sino en realidad por los intereses de los totonacas que al parecer deseaban probar a sus nuevos aliados, contra viejos enemigos también totonacas y en Cholula la Historia se había repetido pues los más interesados en el ataque eran los señores de Tlaxcala y además, Cholula no era el camino más directo a México-Tenochtitlán.

Sin embargo no se debe, ni se puede dejar de lado que aquello de enviarles presentes, sea un soborno, o incluso un tributo; esto para que se marcharan abandonando a sus aliados nativos. De ser esta la finalidad primordial de enviar aquellos presentes en particular, Moctezuma no estaría nada equivocado en su proceder, pues entre las fuerzas de Hernán Cortés se seguía alzando la voz a por la opción del retorno, alentado por los recursos ya ganados para este momento y que los conquistadores deseaban asegurar, además la facción leal al gobernador de Cuba no dejaba de presionar a Cortés.

Sobre los presentes, su intención bien podría haber sido también de modo muy particular, un medio de constatar las intenciones de Cortés, quien siempre recibía a los mexicas en buenos términos, ¿acaso entendía Moctezuma a raíz de estos contactos, que lo que Cortés buscaba era estar de su lado, por ser lo más conveniente para ambos? Moctezuma debía entender que los de Castilla podían resultar muy útiles si se les trataba correctamente, como útiles les habían resultado tanto a tlaxcaltecas como a totonacas y quizás pensaría en hacerlos cambiar de bando pues desde que se presentaron en las costas se mostraron propensos a tratar con los mexicas en buenos términos. Es interesante que la siguiente cita este muy a tono con esta propuesta mencionada por mensajeros de Moctezuma al jefe español, estando este aun en Tlaxcala:

Cortés los recibió con buen semblante; y luego dijeron aquellos embajadores por parte de su señor Moctezuma que se maravillaba mucho de estar tantos días entre aquellas gentes pobres y sin policía, que aun para esclavos no son buenos, por ser tan malos y traidores y robadores, que cuando más descuidados estuviésemos, de día y de noche nos matarían por nos robar, y que nos rogaba que fuésemos luego a su ciudad y que nos daría de lo que tuviese, y aunque no tan cumplido como nosotros merecíamos y él deseaba; y que puesto que todas las vituallas le entran en su ciudad de acarreo, que mandaría proveernos lo mejor que él pudiese (Historia verdadera Capitulo LXXX).

Aunque lo anterior podría haber encerrado otras intenciones. Otra posibilidad que explica bien la razón de los presentes que en mi opinión, no excluye las conclusiones anteriores se la debemos al Dr. Federico Navarrete en su libro Historias Mexicas, quien plantea que el consumo de bienes culturales permite la integración social y cultural de extranjeros a la realidad sociocultural de aquel que otorga los presentes en Mesoamérica, para facilitar los tratos con el otro y quizás también para facilitar su uso y manipulación y cito del Dr. F. Navarrete:

Los intercambios tenían también una compleja dimensión corporal identitaria: quien consumía maíz, un bien cultural “tolteca”, transformaba su cuerpo, aprendía a hablar náhuatl, a comportarse de manera más refinada y así se convertía en “tolteca”, al menos en parte… (Navarrete, historias mexicas, 2018).

Es por tanto razonable a la luz de los anterior que un doble juego, como el de Cortés, era acaso lo que llevaba a cabo Moctezuma con estas acciones, las que efectuaba por medio de sus leales, lo que vagamente es barajado por M. Graulich al comentar lo que sigue: “Empieza entonces entre el capitán y el emperador un juego sutil en el cual cada uno cree que engaña al otro” (Graulich, 2014) (en su capítulo XII en el III tema titulado, La revuelta de Quiahuiztlan”). Y de hecho al reflexionar sobre todo esto pienso que quizás de haber fallado Cortés, hoy sería recordado como un autor de autodestructivas acciones, lo que por supuesto no llego a ocurrir. Años después Cortés en Argel sugeriría una acción igual de suicida y temeraria que las llevadas a cabo en la conquista y fue simplemente ignorado por su Rey, lo que podemos leer en el capítulo 4 bajo el subtítulo: de los berberiscos, del libro “Hernán Cortés Más allá de la leyenda” por C. Duverger (Duverger, 2005). Y al final quizás con un poco más de suerte, Moctezuma no sería hoy recordado, como un cobarde ni mucho menos; Pero a veces es más fácil explicar una historia compleja, bajo argumentos un tanto pueriles, en términos de buenos y malos, valientes y cobardes, en lugar de analizar a profundidad la naturaleza de las acciones tal como los principios epistemológicos de la ciencia social Historia nos exige.

 Ahora, respecto a la inminente llegada de Cortés a Tenochtitlán, Moctezuma se adecuará finalmente a la situación, al recibir en paz a los hispanos y estos al mostrar disposición al encuentro con Moctezuma sin duda arruinaran los planes de sus aliados, (supóngase que los Tlaxcaltecas no estaban nada mas de paseo por Tenochtitlán, junto con sus aliados castellanos, tras perpetrar una masacre en Cholula). De hecho al avanzar a Tenochtitlán con un gran ejército, las intenciones de Tlaxcala quedan manifiestas.

 Y si mi propuesta es correcta, en este punto si los tlaxcaltecas intentan una traición a Cortés y le combaten estando tan cerca de Tenochtitlán caerían fácilmente presa de los Mexicas, (tanto los de Tlaxcala como los de Castilla caerían, si en este punto entraban en conflicto, Cortés lo sabe y demuestra una increíble habilidad política y una extraordinaria temeridad, pues estando al borde de sus destrucción se revela de modo muy hábil y sutil, a los intereses de sus aliados, dejando en claro que tiene toda la intención de pactar con Moctezuma antes que con grupos con un poder claramente más limitado. Y los de Tlaxcala no tienen opción ante tal actuación llena de astucia y juegan finalmente el juego de Cortés. combatirle es inútil y de aquel extranjero en este punto depende ahora su supervivencia. Eso sí, no se van a olvidar de esta acción por lo que cuando Cortes les pide apoyo contra su rival Narváez estos no dudan en informarle, que no le prestaran ayuda pues no están interesados en combatir contra enemigos no indígenas, lo que bien señala nuevamente la Dra. Isabel Bueno Bravo:

Pues, aunque por el camino pidió una ayuda de 4.000 guerreros a los tlaxcaltecas, éstos se la negaron, alegando que en sus planes políticos no entraba luchar contra otros grupos que no fueran indígenas. (Bravo, La guerra en el imperio azteca, 2007).

Antes de proseguir no puedo dejar de mencionar que, aunque muchas fuentes indígenas nos hablan de un Moctezuma cobarde y temeroso de los acontecimientos, fuentes como Don Diego Muñoz Camargo nos revelan a un Moctezuma mucho más frió y calculador:

Motheuzoma no hizo caso ni imaginó su perdición, antes entendiendo que si fuesen dioses los aplacaría con sacrificios y oraciones y otros sufragios, y que si fuesen hombres era muy poco su poder… Libro II Capítulo I de Historia de Tlaxcala de Don Diego Muñoz Camargo (Camargo, 1986).

Moctezuma por Rafael Mena

Ahora bien Moctezuma, no combatió, pero acaso ¿la mejor pelea no es la que se evita? Y no recuerda esto la famosa frase del notable militar Sun Tzu: «El mejor arte de la guerra es derrotar al adversario sin haber luchado» (El arte de la guerra). Moctezuma y Cortés, lo habían logrado, evitaron una guerra destructiva a las afueras de Tenochtitlán, y mantuvieron la paz y el orden entre grupos que se encontraban en medio ya de una verdadera guerra y lo hicieron con una substancial habilidad política, en un tiempo realmente muy breve, aunque es claro que las razones de Moctezuma estaban más que nada encaminadas a salvaguardad la estabilidad y aun el engrandecimiento de México-Tenochtitlán, tal como sus antecesores.

También es en este punto cuando la conducta del Emperador puede enmarcarse más dentro de un fenómeno común a los encuentros entre nativos y europeos del siglo XVI, de lo que ya hablé en mi anterior ensayo “la batalla de Otumba” y me permitiré en esta ocasión citar de mi tratado anterior respecto al fenómeno que en aquella ocasión describo y que a mi parecer explica bien la conducta de Moctezuma en este punto:

Pero ¿porque aun entre los Mexicas habría quienes apoyaban a los europeos? Incluso tras la muerte de Moctezuma, hubo quienes los apoyaban; pues bien, no debemos dejar de lado que la conquista de Tenochtitlan fue un proceso que puede compararse a otros semejantes de la época. Pues al parecer muchos jefes nativos de regiones muy diversas, al descubrir a los europeos buscaron entrar en contacto con estos para obtener tecnología, principalmente tecnología bélica, afín de adquirir poder y dominio sobre la región en que residían. Si bien también existieron otras respuestas por parte de los nativos hacia los recién llegados, en la mayoría de los casos queda manifiesto un deseo patente de hacerse con el poder de los extranjeros, ya sea por medio de obtener sus tecnologías militares comerciando, o por medio del apoyo militar de los extranjeros, en sus guerras locales. (Bautista, 2019).

Por lo anterior para comprender la acción de Moctezuma y por complementar el argumento que plante, citaré de la Dra.  Isabel Bueno Bravo:

 Si los extranjeros venían en su contra eran un peligro, pero si, como a veces parecía, estaban de su parte, podría sin duda completar más fácilmente su programa político hacia la centralización. (Bravo, 2007).

Retrato anónimo de Hernán Cortés en el museo Naval de Madrid siglo XIX.

 

Lecturas recomendadas:

 Bautista, M. C. (2019). La batalla de Otumba. Guaymas.

Bravo, I. B. (2007). La guerra en el imperio azteca. Editorial Complutense, S.A.

Bravo, I. B. (2008), El trono del águila y el jaguar una revisión a la figura de

Moctezuma II, 2008, págs. 137-166 Revista Estudios de cultura Náhuatl vol. 35

Camargo, D. M. (1986). Historia de Tlaxcala. Madrid: Historia 16.

Casas, B. d. (2011). Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Editorial Universidad de Antioquia.

Castillo, B. D. (2017). Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. México: Porrúa.

Clavijero, F. J. (2009). Historia antigua de México. México: Porrúa.

Duran, D. (1995). Historia de Nueva España e islas de tierra firme. México: Consejo nacional para la cultura y las artes.

Duverger, C. (2005). Hernán Cortés Más allá de la leyenda. Taurus.

Gómara, L. D. (1552). La conquista de México.

Graulich, M. (2014). Moctezuma apogeo y caída del imperio Azteca. México: Era.

Ixtlixóchitl, A. (1892). Obras históricas de D. Fernando de Alba Ixtlixóchitl tomo 2 Historia Chichimeca. México.

 Mann, C. C. (2005). 1491: New Revelations of the Americas before Columbus.

Navarrete, F. (2018). Historias mexicas. México: Turner.

Restall, M. (2003). Seven Myths of the Spanish Conquest. Oxford University Press.

Sahagún, B. d. (2016). Historia general de las cosas de la Nueva España. Y fundada en la documentación en lengua mexicana. México: Porrúa.

Thomas, H. (1994). La conquista de México. México: Patria.

Thomas, H. (2005). El imperio español: De Colón a Magallanes. Planeta.

Torquemada, J. d. (1975). Monarquía indiana. México: Universidad Nacional

Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas.

Van Zantwijk, R. (2010). La política y la estrategia militar de Cuitlahuatzin. Estudios de cultura náhuatl, 41, 19-39.

Agradecemos a Rafael Mena por su ilustración de Moctezuma, aquí su Pagina: Facebook

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