La batalla de Otumba, a través de sus fuentes principales.
martes 7 de julio, 2020
Un hecho notable de gran relevancia , pero muy mitificado y cada vez más y más exagerado, es la batalla de Otumba que tras la aplastante derrota sufrida por los conquistadores en la noche triste, y estando estos al borde de la derrota total, lograran con sus aliados nativos en contra de las fuerzas mexicas, una victoria que parecía imposible pero detrás de la cual hay muchos más, desde sorprendentes luchas entre mexicas, hasta la importante participación de los aliados nativos de Cortés que aquí podrán conocer mejor.
Un hecho notable de gran relevancia , pero muy mitificado y cada vez más y más exagerado, es la batalla de Otumba que tras la aplastante derrota sufrida por los conquistadores en la noche triste, y estando estos al borde de la derrota total, lograran con sus aliados nativos en contra de las fuerzas mexicas, una victoria que parecía imposible pero detrás de la cual hay muchos más, desde sorprendentes luchas entre mexicas, hasta la importante participación de los aliados nativos de Cortés que aquí podrán conocer mejor.

La fusión de dos culturas de Jorge González Camarena 1960 en el museo Soumaya de Ciudad de México.

 

La huida

Tras los acontecimientos de la noche triste en que los castellanos habían sufrido una importante derrota el 30 de Junio de 1520, los españoles y sus aliados huían de Tenochtitlán a toda prisa, siendo acosados por los Mexicas y al parecer por algunos de los vasallos y aliados de estos, pues en este momento muchos de sus súbditos aún les temían y les obedecían como menciona Bernal Díaz:

…Los que estábamos ya en salvo en lo de Tacuba no nos acabásemos del todo de perder, e porque habían venido muchos mexicanos y los de Tacuba y Escapuzalco y Tenayuca y de otros pueblos comarcanos sobre nosotros, que a todos enviaron mensajeros desde México para que nos saliesen al encuentro en las puentes y calzadas, y desde los maizales nos hacían mucho daño…
Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Capitulo CXXVIII, Editorial Historia 16, edición basada en el Manuscrito Remón (Díaz Del Castillo 1632)

Sobre lo mismo refiere el historiador texcocano Alva Ixtlixóchitl en su relación, al referirse al escape de Cortés:

…Fué á hacer noche en Quauhximalpan, en donde tuvo alguna refriega con los enemigos: otro día llegó á Teocalhueyacan, habiendo tenido por todo el camino debates y contiendas con los mexicanos: aquí reparó y estuvo un día con su ejército, en donde se sustentaron con sólo yervas; y luego prosiguió su camino y hizo noche en Tepotzotlan, en donde tuvo poca resistencia; y descansó un día, y otro día llegó á hacer noche en Aychqualco; y á otro día llegó á Aztaquemecan, en donde tuvo una sangrienta y peligrosa batalla, y un capitán llamado Zinacatzin, famosísimo natural de Teotihuacan que era del bando de los mexicanos, mató el caballo que era de Martín de Gamboa, y aquella noche se quedaron aquí y cenaron el caballo. (Ixtlixochitl, 1892).

Cortés se lamenta en Popotla imagen de Wikimeda Commons del usuario Juan Carlos Fonseca Mata.

Si bien en medio de la huida unos pocos nativos los habían recibido bien, como es el caso de la gente de Teocalhueyacan, señorío otomí que era vasallo de los mexicas; esto se debe sin embargo, a que en su escape allá por el día 2 de julio al pasar por Tlalnepantla, los otomís se habían encontrado con los castellanos para convencerlos de atacar a la gente de un lugar menor, Calacoaya, pues los otomís de Teocalhueyacan eran enemigos de los nahuas de Calacoaya y esto, además de la promesa de ayuda que hicieron, tan necesaria ante una situación tan critica, les obligo a brindarles apoyo, pues de rechazarlo puede que se habrían tenido que enfrentar a estos guerreros, que con seguridad ya estaban listos para el combate, el resultado fue un ataque sorpresa en que la gente de Calacoaya fue masacrada.

Ilustración del genial Daniel Parada, abajo info. de sus redes sociales.Tras descansar y comer con los Otomís además de apoyarlos en su matanza de nahuas, los españoles y sus aliados partieron a prisa para tratar de alcanzar Tlaxcala.

Guerrero Otomí, por Yair Arroyo, abajo información sobre sus redes sociales. 

Ahora bien al continuar la huida, debemos reflexionar sobre que en el camino siguieron encontrando algunos apoyos, ya sea por un temor justificado en las acciones anteriores, o por brindarles alguna ayuda de manera expresa en contra de los mexicas, aunque cada vez menos, teniendo que enfrentar con mayor frecuencia a feroces guerreros que buscaban sus cabezas y las de sus aliados, lo que incluía tlaxcaltecas y totonacas (cempoaltecas, principalmente, aunque estos eran minoría).

Guerrero tlaxcalteca de Luis Armando de la Luz Alarcón, estos guerreros eran sin duda los aliados más cercanos de los castellanos.

Ilustración de guerreros totonacas según Ian Heath (1999) Armies of the Sixteenth Century. Gran Bretaña, Foundry Books, II tomos.

Mexicas contra mexicas

Sin embargo, para comprender mejor el conflicto, es importante mencionar el siguiente texto de fray Juan de Torquemada, que nos revela información que da contexto a los acontecimientos de Otumba al darnos una pista sobre la situación de los mexicas tras el escape de los extranjeros:

Dícese en un memorial. que dejó escrito el indio que se halló en la conquista (que después de cristiano aprendió a leer y escribir. el cual tengo en mi poder), que luego que los españoles salieron de la ciudad hubo diferencias grandes entre los mexicanos, condenando los enemigos de los españoles a los que les habían sido amigos y les habían socorrido en su cerco con bastimentos y cosas de su regalo y que, llegando a las manos, como eran más los enemigos que los amigos. mataron algunos señores, entre los cuales murieron [el] Cihuacohuatl, Tzihuacpopocatzin, Cipocatli, Teucuecuenotzin, hijos de Motecuhzuma y de Axayacatl, su padre…
Monarquía Indiana, volumen II libro IV capitulo LXXIII (Torquemada 1615), esta edición es la que se encuentra en línea en la UNAM (www.historicas.unam.mx).

De lo cual es posible deducir como lo hace ya el Dr. Federico Navarrete en su conferencia del 12 de junio del 2008 en El Colegio Mexiquense, “La conquista española de México Tenochtitlán”; que entre los  mexicas evidentemente había quienes apoyaban al bando de los castellanos, este dato aunque normalmente pasado por alto, resulta de interés, pues como acertadamente lo menciona El P. Francisco Javier Clavijero, el conflicto en Tenochtitlán entre los mexicas que apoyaban a los españoles y los que apoyaban el combatirlos era ya una verdadera “guerra civil”, lo que menciona en el libro IX: 24, de su Historia Antigua de México  (editorial Porrúa del 2009).

Guerreros Jaguar mexicas por Luis Armando de la Luz Alarcón.

Todo parece indicar que un sector relevante de la nobleza Mexica apoyaba a los españoles, al grado que pudieron incapacitar al nuevo Tlatoani Cuitláhuac, el famoso sucesor de Moctezuma de actuar rapidamente, lo que también fue ya considerado por el Dr. Rudolf Van Zantwijk en su artículo “La estrategia militar de Cuitlahuatzin” para la revista “Estudios de cultura náhuatl” quien menciona lo sig.:

…La situación política dentro de la ciudad todavía no ofrecía la oportunidad a Cuitlahuatzin de salir pues antes tenía que asegurar su autoridad en la capital. Por eso se debe haber contentado con el envío de pequeñas unidades de guerreros que molestaban continuamente a los invasores durante su retiro y que trataban de movilizar a los habitantes de los pueblos por donde iban a pasar. (Van Zantwijk, 2010).

Podemos entonces observar que varios nobles y militares en Tenochtitlán (quizás también algunos mercaderes poderosos), apoyaban a los europeos, de manera que Cuitláhuac, Cuauhtémoc y otros miembros del bando que se oponían a los hispanos y a sus aliados, no tenían aun su poder tan firmemente establecido como para emprender la hazaña de aniquilar al ejercito de Hernán Cortés, pues en pricipio estaban matandose entre ellos.

Imagen por cortesía del ilustrador Daniel Parada, abajo info. de sus redes sociales.

Pero ¿porque aun entre los Mexicas habría quienes apoyaban a los europeos? Incluso tras la muerte de Moctezuma hubo un grupo fuerte de prohispanos entre los mexicas.

Pues bien, no debemos dejar de lado que la conquista de Tenochtitlán fue un proceso que puede compararse a otros semejantes de la época.
Pues al parecer muchos jefes nativos de regiones muy diversas, al descubrir a los europeos buscaron entrar en contacto con estos para obtener tecnología, principalmente tecnología bélica, afín de adquirir poder y dominio sobre la región en que residían.

Y esto es evidente para con los mexicas pues como indica la Dra. Bueno Bravo al hablar de las razones que influyeron en Moctezuma para recibir a los españoles:

Si los extranjeros venían en su contra eran un peligro, pero si, como a veces parecía, estaban de su parte, podría sin duda completar más fácilmente su programa político hacia la centralización. (Bravo, 2007).

Si bien también existieron otras respuestas por parte de los nativos hacia los recién llegados, en la mayoría de los casos queda manifiesto un deseo patente de hacerse con el poder de los extranjeros, ya sea por medio de obtener sus tecnologías militares comerciando, o por medio del apoyo militar de los extranjeros en sus guerras locales.

Tlatoani texcocano ataviado para la guerra, imagen de dominio publico (Códice Ixtlixóchitl), los texcocanos al final terminaron enviando tropas a los españoles para apoyarlos en Otumba tal como indica el códice Ramírez, al menos un sector de entre los texcocano dirigido por el príncipe rebelde Ixtlixóchitl II, pues el Rey de Texcoco, o al menos de la mayor parte era Cacama, quien murió asesinado por las fuerzas castellanas antes de salir de Tenochtitlán.

Ahora bien, son tantos los casos en donde los nativos buscaron el apoyo europeo que enumerar todas las referencias que existen sería excesivo, sin embargo mencionare algunos casos de interés, para tener presentes y comparar con el caso que nos ocupa; ejemplos:

Los cempoaltecas totonacas que, buscaron asociarse con los hispanos para acabar con sus amos mexicas, lo mismo le pareció buena idea aunque en un contexto algo distinto al jefe nativo de los wampanoag, en el noreste de USA. Massasoit quien evidentemente deseaba vencer a los Narragasett con apoyo inglés; este buscaría pactar con los ingleses para obtener la supremacía en la región, lo que queda de manifiesto en las palabras que cito aquí del libro “1491: New Revelations of the Americas before Columbus”: “quería contar con la ayuda de los colonos frente a los narragansett. A los peregrinos les resultaron evidentes los motivos de los indios en esa propuesta. Querían contar con la tecnología de los europeos. En concreto, querían sus pistolas.” (Mann, 2005).

Ilustración de René Parada. La tecnologia belica de Europa fue muy codiciada por los nativos de América (aunque también de Asia, África y Oceanía), motivo de alianzas con estos y de inumerables conflictos.

También el rey de Hawái Kamehameha I busco hacerse con armas europeas afín de unificar Hawái, lo que por cierto consiguió, los maorís buscaron también la adquisición de armas de fuego con cierto éxito, lo mismo se puede decir de la dinastía Pomare en Tahití, de Guacanagarix cacique taíno que busco utilizar a los españoles contra los caribes y otros caciques taínos poderosos de Santo Domingo, esto ultimo se deduce del hecho de que a los españoles en Santo Domingo que había dejado Colón y que fueron asesinados, pudieron en realidad ser realmente victimas de Guacanagarix, aunque se suele culpar al cacique Caonabó, personalmente sospecho que los mato Guacanagarix para culpar a su rival y luego utilizar a los españoles contra el inocente Caonabó) y de infinidad de Reyes y grandes Señores de América, Asia y África se puede decir lo mismo, (a partir del siglo XVI, algunos tuvieron un cierto grado de éxito, pero otros fracasaron de modo rotundo por multitud de causas).

Seguramente entre los Mexicas hubo quienes consideraban como mejor opción mantenerse amigos de los europeos desde el principio, como lo vemos en Moctezuma, por causas similares a las que motivaron los ejemplos anteriores, de hecho, esta idea se ve reforzada debido al hecho de que tras la muerte del emperador, hubo nobles que continuaron apoyando a los españoles en Tenochtitlán, muchos de ellos de un estatus elevado, como el Cihuacóatl en turno Tzihuacpopocatzin, al grado que tras los eventos de la Noche Triste, los del bando prohispano, debieron enfrentarse por el control de la ciudad y por su supervivencia a los del bando belicista, que deseaba emprender de una vez la erradicación y expulsión de los caxtiltecas, (castellanos en náhuatl), (Van Zantwijk, 2010), como lo referencian también Torquemada y Clavijero y al menos una fuente de mayor antigüedad y prestigio, procedente de un noble tlatelolca, al que alude Torquemada y que tiene una edición de la UNAM: “Relato de la Conquista versión directa del náhuatl de Ángel María Garibay” Presentación de E. Matos Moctezuma, edición del 2006, que fue redactado en 1528 y que es la obra de un noble que fue testigo presencial de los acontecimientos.

De hecho es importante mencionar tangencialmente antes de proseguir, que a los únicos que no parecía satisfacerles ni convenirles la amistad entre españoles y mexicas en el momento previo al estallido de violencia, era a la facción de los tlaxcaltecas y por supuesto a los Totonacas, (principalmente), aliados de los españoles y que claramente no habían salido de paseo en las tierras de sus acérrimos enemigos como queda de manifiesto en el siguiente texto:

Habéis llegado a Tenochtitlán Sed fuerte guerreros de Tlaxcala” (Restall, 2003) (respecto a esta cita es en realidad un canto citado por M. Restall en el capítulo 3 de su libro, hace referencia a un texto de los “cantares mexicanos” edición de 1985 publicado en bierhorst, y nos da una idea del pensamiento tlaxcalteca, o de a lo que iban a aquella ciudad los tlaxcaltecas, obviamente no de paseo, ni en son de paz).

Noble de Tlaxcala de Luis Armando de la Luz Alarcón.

Xicomecóatl Rey totonaca de Cempoala, por cortesía del arqueólogo Rafael Mena, estos fueron los primeros aliados de los castellanos en Mesoamérica.

Otro ejemplo de un testimonio símil, que nos da luz sobre las intenciones de los tlaxcaltecas esta en “Historia general de las cosas de la nueva España” de Fray Bernardino De Sahagún, en particular para el caso de la matanza de Cholula en donde los datos aportados por los informantes de Sahagún culpan a los de Tlaxcala de dicha matanza:

Pero los de Tlaxcala ha tiempo están en guerra, ven con enojo, ven con mala alma, están en disgusto, se les arde el alma contra los de Cholula. Esta fue la razón de que le dieran hablillas (al conquistador) para que acabara con ellos. Le dijeron: — Es un gran perverso nuestro enemigo el de Cholula. Tan valiente como el mexicano. Es amigo del mexicano. Pues cuando esto oyeron los españoles, luego se fueron a Cholula. Los fueron llevando los de Tlaxcala, y los de Cempoala. Estaban todos en son de guerra. Libro XII, Capitulo XI: 3, página 748, véase también la página 710. (Sahagún B. D., edición del 2016).

El texto anterior hace sospechar que la acción de Tlaxcala pudo también ser la causa de la matanza del Templo Mayor, o del Toxcatl, como se sugiere en la nota 20 del capítulo IX de Historia antigua de México, de Francisco Javier clavijero (Clavijero, 2009), pues los tlaxcaltecas estaban muy predispuestos a la guerra contra los Mexicas de tiempo atrás, además debido a las acciones de Moctezuma y de Cortés, la guerra entre Mexicas y Españoles parecía lejos de acontecer, pues a los españoles ni les convenía, ni deseaban una guerra que de facto les costaría pérdidas importantes, tanto de vidas como de recursos y si bien la llegada a Veracruz de Narváez para capturar a Cortés afecto la relación entre Cortés y Moctezuma, (ya que Pánfilo de Narváez se cuido de difundir la idea de que Hernán Cortés era un forajido) esto no impidió que hubiera aun mexicas pro-hispanos, aunque aquello  si reforzó el entusiasmo de los mexicas belicistas que tras la matanza perpetrada por Alvarado y sus aliados nativos, tlaxcaltecas y totonacas, cobraron tanto poder que resultaron ya imparables al ganarse el apoyo de la inmensa mayoría de los tenochcas enfurecidos a causa de la gravedad de la masacre perpetrada; lo que si somos estrictos solo resultaba en beneficio de los intereses de Tlaxcala y de los totonacas.

Aun así vale la pena señalar, que Bernal Díaz indica que en medio de aquella crisis, Moctezuma busco evitar el conflicto, al menos en principio y con cierto éxito, cito de Bernal Díaz:

Dijeron muchos soldados de los que se quedaron con Pedro de Alvarado en aquellos trances que si el Moctezuma fuera en ello, que a todos les mataran, y que el Moctezuma los aplacaba que cesase la guerra. Historia verdadera de la conquista… Cap. CXXV.

Desgraciadamente para Moctezuma, al final los ánimos del pueblo alentados evidentemente por los mexicas belicistas, se volvieron incluso en su contra, (lo que es comprensible hasta cierto punto, pues aquella matanza en un momento tan sagrado para el pueblo mexica, era un hecho muy difícil de tolerar); y es que si los belicista deseaban triunfar en aquel momento tenían que debilitar primero la imagen y autoridad de su Señor, a quien el pueblo aun respetaba lo suficiente como para refrenarse a pesar de la terrible matanza, aspecto en el que los belicistas al final tuvieron éxito. Estos debieron difundir entre el pueblo ideas para volver a la masa contra Moctezuma y que vemos reflejadas en las vulgaridad de los epítetos con que de pronto las muchedumbres comenzaron a atacar al Tlatoani:

…Calla, Bellaco, culión, afeminado…Crónica de la Nueva España, Capitulo CXII, citado en la revista arqueología mexicana, (Rosado, 2011).

Lo que resultaría en el ataque a pedradas del emperador y por su puesto en los acontecimientos de la “Noche Triste” y la posterior eliminación de los mexicas prohispanos, que estorbaban a la facción belicista ahora a la cabeza de los mexicas.

Y por si lo anterior fuera poco, el códice Ramírez menciona que rumbo a Tenochtitlán tras la noche triste ya marchaba Ixtlilxóchitl II, príncipe rebelde de Texcoco que al parecer estaba al tanto de la situación y parece ser, estaba deseoso de sacar provecho, este habría de enfrentarse a Cuitláhuac el sucesor de Moctezuma, tras lo cual habrá de mandar tropas a Otumba para darle apoyo a Cortés.

Ahora bien, recapitulando, aunque los españoles huían derrotados, el conflicto que en Tenochtitlán estaba aconteciendo impidió que los mexicas persiguieran adecuadamente a las fuerzas de Cortés y es que la magnitud de aquello que debió de desatarse entre los de México, paralizo la movilización de guerreros, permitiendo la huida de las fuerzas españolas.

Y de hecho si como indica el códice Ramírez, Ixtlilxóchitl llego a enfrentar a Cuitláhuac en estas fechas, la situación debe de haber sido más álgida de lo que se suele pensar en la capital mexica.

Al respecto de la situación, es de interés la siguiente referencia del texto “la Política Y la estrategia Militar de Cuitlahuatzin” : Parece que los belicistas ejecutaron a Tzihuacpopocatzin, el Cihuacoatl o coadjutor de Moteuhczoma… (Van Zantwijk, 2010).

Ilustración de Daniel Parada.

Como el autor anterior sugiere, Cuitláhuac debió de eliminar a todos los Pro-hispanistas que pudo para lograr el control de Tenochtitlán, aunque muchos de ellos ostentaban cargos de gran importancia y autoridad, lo que bien pudo causar una división mucho mayor de lo que solíamos creer entre los mexicas, incapacitando a los partidarios de Cuitláhuac de actuar de inmediato contra los castellanos que escapaban, pues está claro que el Cihuacoatl estaba libre, a diferencia de Moctezuma y sin embargo murió, no en manos de los españoles, al parecer en manos de los partidarios de la guerra contra los españoles, los mexicas belicistas, para colocar en su lugar a un belicista leal a Cuitláhuac, si bien no podemos precisar el momento exacto de su muerte, es seguro que esta debe de haber tenido consecuencias muy graves, pues este era el hombre con mayor poder entre los mexicas después de Moctezuma y sumado a ello, las muertes de otros mexicas notables, habrían de seguir a la del viejo Cihuacoatl causando fuertes estragos en Tenochtitlán, con lo cual ya tenemos las condiciones necesarias para provocar un fuerte parálisis en la política tenochca, al menos de facto.

Ilustración de Daniel Parada.

Aunque no se debe dejar de lado el que las muertes de los guerreros de elite perpetrada por Alvarado, hecho desaprobado por Hernán Cortés también debieron causar algún impacto negativo en la estrategia militar mexica, que estaban en una situación bastante critica.

La batalla

Para cuando españoles y sus aliados llegaron a Otumba los mexicas no estaban en las mejores condiciones para enviar a todos sus efectivos como ya vimos. Ahora bien, respecto al número de guerreros que se presentaron en Otumba del bando mexica, normalmente resultan exagerados los datos que dan los cronistas castellanos, (doblando en ocasiones los números de tal manera que en estas fuentes, en ocasiones aparecen más mexicas que los que habitaban su ciudad y que resultan en cifras técnicamente imposibles), exagerando sus números quizás por el temor que sintieron en aquellos momentos en que estaban más vulnerables.

Cortesía de Daniel Parada.

Tal número de efectivos, haciende en algunas fuentes a 200 000 nativos, cifra imposible considerando además que que ya es difícil que la población Mexica fuera de 150 000 individuos, según el Dr. Navarrete y no podemos dejar de lado que la guerra civil que estallo entre tenochcas debió imposibilitar de mover a todos los efectivos posibles a Otumba, de hecho, el conflicto entre mexicas prohispanos y belicistas, parece que continuaría con cierta intensidad, aún bajo el gobierno de Cuauhtémoc sucesor de Cuitláhuac, tal como se ve manifiesto en los “Anales de Tlatelolco y Códice de Tlatelolco”, México, 1948, paginas 65-67.que cita Van Zantwijk (2010).

Además, la mayor parte del ejército que vieron los españoles debía de ser un ejercito local, acompañado por un pequeño contingente de Mexicas guiados por Matlatzíncatl, el nuevo Cihuacoatl de Cuitláhuac, sobre esto es de mencionar el testimonio de las cartas de Relación de Cortés que aquí cito:

Vinieron a esta ciudad ciertos mensajeros de la ciudad de Otumba y otras cuatro ciudades que están junto a ella, las cuales están a cuatro y a cinco y a seis leguas de Tesaico, y dijéronme que me rogaban les perdonase la culpa, si alguna tenían, por la guerra pasada que se me había fecho; porque allí en Otumba fue donde se juntó todo el poder de México y Temixtitán cuando salíamos desbaratados della, creyendo que nos acabaran.

E bien vían estos de Otumba que no se podían relevar de culpa, aunque se excusaban con decir que habían sido mandados; e para me inclinar más a benevolencia dijéronme que los señores de Temixtitán les habían enviado mensajeros a les decir que fuesen de su parcialidad y que no hiciesen ninguna amistad con nosotros; si no, que vendrían sobre ellos y los destruirían; y que ellos querían ser antes vasallos de vuestra majestad y facer lo que yo les mandase… Carta tercera, Cartas de relación Hernán Cortés, Texto tomado de Cartas de la conquista de México (Cortés, 1852).

Ruta de escape de los españoles y sus aliados de Wikimedia Commons del usuario “Yavidaxiu” con la licencia de Creative Commons (CC BY-SA 3.0).

Lo que da pábulo a creer que el ejercito al que se enfrentó Cortés no estaba compuesto principalmente por mexicas, lo que es verosímil a la luz de lo que ya sabemos. Respecto al número de supervivientes españoles que llegaron a Otumba, no se puede asegurar nada con contundencia, pues todas las fuentes se contradicen  en mayor o menor medida, si bien se suele aceptar que al menos la mitad de los conquistadores murieron en la noche triste, el dato no solo no es seguro, si no que además nos dice poco sobre el número de tlaxcaltecas y totonacas que estarían presentes en la batalla de Otumba, aunque seguramente eran aún más numerosos que los españoles quizás serian unos mil, (o más).

De antemano el número de efectivos militares que se calcula para Tenochtitlán se supone cercano a los 20 000 (Martín Gómez, 2001), pero es evidente que en este combate pelearon muchos menos mexicas debido a las razones ya expuestas anteriormente, claro que el número de guerreros debió de nutrirse de los señoríos cercanos como lo indican los de Otumba a Cortés y si consideramos a los no mexicas involucrados la cifra si pudo ser substancial, aunque resulta muy difícil decantarse por una cifra en concreto, es muy posible que aun sin que la mayoría de guerreros fuesen mexicas, este grupo fuese mayor en numero al de los hombres de Cortés, incluyendo a sus aliados nativos.

Ilustración de Daniel Parada.

En cuanto a los españoles en el mejor de los casos debieron de ser unos 600, los que salieron de Tenochtitlán (Duverger, 2005), aunque pudieron ser menos. Ilustración de René Gutiérrez de la Cruz, información de sus redes sociales abajo.

El 7 de julio de 1520 en los llanos de Otumba, Matlatzíncatl el nuevo Cihuacoatl encontró a los españoles, con él estaban gentes de Otumba y otros señoríos vasallos de los mexicas, sin embargo el códice Ramírez parece indicar que Ixtlilxóchitl de Texcoco se los había encontrado primero, interpretación claro discutible.

Respecto a lo que aconteció lo citare directamente de “la Política Y la estrategia Militar de Cuitlahuatzin” quien a su vez cita del códice Ramírez, (la edición que utiliza es la de México, 1944):

…El Códice Ramírez [201] nos presenta una relación histórica que describe la batalla de Otumpan de una manera distinta y sin la mistificación exagerada de la gran mayoría de los documentos españoles:

Y entendido por don Fernando [=Ixtlilxóchitl, señor de Otumpan y hermano de Cacamatzin] lo sucedido después de haber tenido una gran batalla con Cuytlahuatzin su tío, que ya era rey después de la muerte de Motecuzoma, dio aviso a sus fronteras para que le diesen a cortés toda la ayuda necesaria que quisiese, y aunque les venían algunos mexicanos dando alcance, los de don Fernando se les oponían y detenían.

Y así fueron caminando hasta que en uno de los llanos entre Otumba y Cempohualan llegó don Carlos [=un hermano menor de ixtlilxóchitl] por orden de su hermano con más de cien mil hombres y mucha comida para favorecer a cortés, pero no los conociendo el cortés se puso en arma; y aunque don Carlos se hizo a un lado y les mostró la comida, con todo aquesto se receló y llegándose a un capitán que tenía la bandera, se la tomó, y hablando con don Carlos recibió la comida y dijo que dijese a don Fernando cómo él llevaba consigo sus hermanos y que le viese en Tlaxcallan si fuese posible […] (Van Zantwijk, 2010)

Es obvio que las tropas de Ixtlilxóchitl de Texcoco estaban al tanto de los acontecimientos acaecidos en Tenochtitlán de manera que cuando surgió la oportunidad este tlatoani intervino para salvar al partido que más le favorecía en sus intereses, primero enfrentando a Cuitláhuac y luego enviando algo de apoyo a Cortés.

Por lo tanto, es muy probable que su intervención resultase decisiva a la hora de evitar la destrucción de las fuerzas hispanas, aunque el número de efectivos que da el códice me parece muy exagerado, es seguro que su intervención les permitió a los conquistadores salir con vida.

Finalmente las fuerzas de los bandos involucrados habrían de entablar combate, según Torquemada por unas 4 o 5 horas de intensa batalla (Monarquía Indiana, volumen II libro IV capitulo LXXIII) (Torquemada, 1975), los mismos castellanos habían formado un circulo para resistir mejor.

Debe destacarse que en la mayoría de las fuentes se nos habla de un combate muy intenso, desde Bernal (Castillo, 2017) hasta Sahagún (Sahagún B. d., 2006) en donde tanto conquistadores como sus aliados tendrían gran relevancia. Que sin embargo se resolvió con una carga de la exigua caballería castellana, que de no ser por la colaboración con las fuerzas de Ixtlilxóchitl seguramente no hubiera funcionado.

Lo que voy a explicar a continuación: se suele decir que en un momento del combate Hernán Cortés se lanzó contra el jefe Mexica al divisar sus insignias, informado seguramente o por texcocanos o por tlaxcaltecas, esto no me parece incongruente pero si el ejército encabezado por los aztecas era numéricamente superior, una carga de caballería seria por sí misma un suicidio; y es que con la caballería que aún le quedaba a Cortés, si bien era posible auxiliar a sus aliados nativos que combatían para salvar a sus huestes, el ir directo y chocar contra un ejército como el que tenían los Mexicas en Otumba, era una labor francamente suicida y es que la letalidad de la armas mexicas como sus macuáhuitl no es algo de lo que se dude (Obregón, 2007) ademas las crónicas nos dan ejemplos de como era posible matar a un caballo con esta arma y es imposible que el Cihuacoatl se encontraran al frente o vulnerable.

Y de hecho, las hondas y las lanzaderas (atlatl), podrían haber llovido contra una carga de caballería frenándola a metros de distancia si el ataque era directo, pues de hecho incluso si los jinetes iban protegidos por armaduras completas, bien sabido es que los caballos de los conquistadores carecían de armaduras como las de sus amos, al menos en la inmensa mayoría de los casos.

Se trataba más que nada de una caballería bastante ligera y claro, para detener una carga de caballería basta con matar al caballo, no necesariamente también al jinete, de modo tal que si los jinetes hubieran cargado sin apoyo contra una inmensa masa de guerreros, en una carga directa, no hubieran salido con vida.

sobre todo por causa de que este tipo de cargas no eran la norma entre las fuerzas castellanas, que de hecho preferían el atacar y retirarse inmediatamente para causar caos, combatiendo con el estilo de monta a la jineta, que aprovechaba la agilidad y habilidad del caballo y su jinete para herir y retroceder, evitando prolongar la confrontacion ya que no se tenia el equipo para lanzar cargas efectivas contra grandes contingentes que los podían rodear.

Cierto es que lanzar a un grupo de caballería tan reducido como el castellano contra miles de guerreros es simplemente absurdo por sí mismo, pues resulta algo incongruente en relación a la forma en que el combate se plantea en las fuentes, y eso sin dejar de lado que es incompatible con la manera de combatir de la caballería castellana ya planteada, sin embargo, es seguro que la hazaña pudo finalmente lograrse, aunque no como se suele describir tradicionalmente.

Al parecer el comandante Mexica en algún momento de la batalla debió de movilizar un buen número de los efectivos que lo separaban de las fuerzas enemigas a manera de barrera creando una brecha que solamente la caballería podía aprovechar de modo efectivo debido a su velocidad de acción, en parte como lo menciona Van Zantwijk:

Parece que el cihuacóatl cometió un error táctico grave cuando debilitó su flanco izquierdo en su afán de rechazar a las tropas de ixtlilxóchitl. actuando de esta manera ofreció la oportunidad a Cortés de atacar con la caballería a su posición central. su muerte y el apresamiento de su tlahuiztli y penacho desanimó tanto a sus guerreros que dejaron escapar a los españoles hacia Tlaxcallan. (Van Zantwijk, 2010).

Pues bien, cuando en medio del conflicto se abrió una brecha para acceder a Matlatzíncatl, Cortés junto con sus compañeros se movilizo para acribillar al líder mexica que al parecer no intento huir, pero no pudo hacer frente de modo efectivo a sus adversarios y murió por causa de una lanza europea.

En esta imagen vemos la posible disposición de las fuerzas españolas, en un circulo gris, a los lados sus aliados tlaxcaltecas y totonacas en rojo, a la izquierda los texcocanos, aliados también de los castellanos y arriba los mexicas en negro y sus vasallos en blanco, al centro en negro el Cihuacoatl que comanda a los mexicas y con forma de flecha gris, la caballería castellana.

Al avanzar los mexicas intentarían rodear a los castellanos y a todos sus aliados, a la par la caballería carga una y otra vez contra sus atacantes para diezmarlos y provocar que pierdan su cohesión.

Al movilizar efectivos contra los texcocanos, se va a crear una brecha que la caballería española aprovecha para ir directo en contra del líder mexica, a su muerte sus tropas emprenderán una retirada inmediata.

Es seguro que el número de bajas españolas no quedaría en ceros al final, debido a sus aliados tlaxcaltecas, totonacas y texcocanos; aunque también se debe a que los castellanos formaban sus filas prietas, por lo que resultaban difíciles de matar, ya que esta manera de formar permite repeler grandes números de enemigos de manera eficiente, aunque claro, según consta en las fuentes los españoles combatían también cuerpo a cuerpo cuando parecía necesario de modo efectivo y los nativos también se formaban de modo ordenado según las mismas fuentes castellanas, como Bernal Díaz o el conquistador anónimo, además de que su arte de la guerra estaba bien desarrollado, aunque de naturaleza distinta al de Europa (Bravo, 2007). Por cierto Bernal Díaz señala que en el momento previo al conflicto con Narváez, la carencia de armaduras de hierro, por lo que los españoles se vieron obligados a utilizar armaduras nativas para combatir, por lo que algunos llevarían armaduras acolchadas de algodón, a la manera indígena:

También quiero decir la gran necesidad que teníamos de armas, que por un peto o capacete o casco o babera de hierro diéramos aquella noche cuanto nos pidieran por ello y todo cuanto habíamos ganado” (Castillo, 2017) Historia verdadera: Capitulo CXXII. este problema parece una constante en esta guerra.

Ilustración cortesía de Vladimir Gómez.

Debe además destacarse que los Mexicas eran muy belicosos y por ello la inmensa mayoría de los mismos recibía adiestramiento militar desde su juventud (Bravo, 2007).

Guerrero mexica de una orden sacerdotal por L. Armando de la Luz Alarcón.

Ahora bien ante la muerte de Matlatzíncatl los auxiliares de los mexicas comenzaron la retirada, seguramente ante esto, el resto de las fuerzas los imitaron, aquello marco el fin de la batalla y la victoria para la alianza formada por tlaxcaltecas, totonacas, españoles y texcocanos.

También es cierto que los mexicas al perder a su líder tendían a reagruparse en retirada, pues ante la falta de un jefe a quien seguir, el dejar de luchar era la opción a la que tendían.

Cabe además destacarse que los Mexicas no se retiraron del todo, pues Diego Muñoz Camargo menciona que algunos de entre las fuerzas tenochcas siguieron despues hostilizando aun un poco más a los supervivientes del combate:

Finalmente, se desbarató el campo enemigo, desmayaron sus gentes, de suerte que en poco rato no quedó ninguno que les impidiera su camino, quedando los nuestros vencedores.

Prosiguieron su camino, aunque algunos capitanes de los vencidos siempre salían a estorbar el pasaje, continuando su pelea con rabia cruel de tan gran pérdida de sus gentes (Camargo, 1986).

Más el nuevo Tlatoani de Tenochtitlán no envió ya más tropas para reforzar a sus hombres y evitar que las fuerzas de la alianza         hispano-nativa, llegaran a Tlaxcala, quizás debido a que la guerra entre mexicas aún no había dejado de ser un lastre para el gobernante en aquel punto.

Al final del combate los europeos regresaron a Tlaxcala temiendo con justificada razón si serian bien recibidos, pero lo que aconteció con ellos y con Tenochtitlán es ya otra historia.

Fuentes:

Anónimo. (s.f.). El conquistador anónimo. Biblioteca virtual universal

Anónimo de Tlatelolco, Relato de la Conquista versión directa del náhuatl de Ángel María Garibay” Presentación de E. Matos Moctezuma,  (2006). UNAM.

Bravo, I. B. (2007). La guerra en el imperio azteca. Editorial Complutense, S.A.

Camargo, D. M. (1986). historia de Tlaxcala. Madrid: Historia 16.

Castillo, B. D. (2017). Historia verdadera de la conquista de la Nueva España . Mexico: Porrúa.

Clavijero, F. J. (2009). Historia antigua de México. Mexico: Porrúa.

Duverger, C. (2005). Hernán Cortés Más allá de la leyenda. Taurus.

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Obregón, M. C. (2007). El macuáhuitl. Un arma del Posclásico Tardío en Mesoamérica. Arqueología Mexicana, 60-65.

Portilla, M. D. y varios autores mas, (2013). Visión De Los Vencidos Relaciones Indígenas De La Conquista. Mexico: UNAM.

Restall, M. (2003). Seven Myths of the Spanish Conquest. Oxford University Press.

Rosado, J. J. (2011). La muerte de Motecuhzoma II entre todos lo mataron y él sólito se murió. arqueología mexicana, editorial Raíces, 48-53.

Sahagún, B. D. (2016). Historia general de las cosas de la Nueva España . Mexico: Porrúa.

Thomas, H. (2005). El imperio español: De Colón a Magallanes. Planeta.

Torquemada, J. d. (1975). Monarquía indiana. México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas.

Van Zantwijk, R. (2010). La política y la estrategia militar de Cuitlahuatzin. Estudios de cultura náhuatl, 41, 19-39.

Imágenes:

Agradezco especialmente a Daniel Parada, a L. Armando de la Luz Alarcón, a Vladimir Gómez , a Rafael Mena, René Gutiérrez de la Cruz  y a Yair Arroyo, por sus excelentes ilustraciones.

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  • El resto de las ilustraciones que no tienen leyenda son del ilustrador Keith Henderson del libro del historiador Prescott, William Hickling, The conquest of Mexico Volumen II; disponible en wikisource.org y son de dominio público o de Wikimedia Commons.

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