Los intentos infructuosos de EE.UU. por comprar Cuba con ingentes cantidades de dinero
jueves 16 de julio, 2020
El Manifiesto de Ostende, poco conocido, es la puesta en práctica de la ideas del “Destino Manifiesto” en el Caribe, con los intentos de comprar territorios a España con sumas de dinero astronomicas para la época, a lo largo de todo el S.XIX bajo la amenaza de conflictos y la financiación de grupos armados, todo esto desencadenaria en la guerra hispano-estadounidense de 1898.
El Manifiesto de Ostende, poco conocido, es la puesta en práctica de la ideas del “Destino Manifiesto” en el Caribe, con los intentos de comprar territorios a España con sumas de dinero astronomicas para la época, a lo largo de todo el S.XIX bajo la amenaza de conflictos y la financiación de grupos armados, todo esto desencadenaria en la guerra hispano-estadounidense de 1898.

Caricatura de la política imperialista del presidente Roosevelt en el Caribe.

Los primeros intentos

A mediados de 1848, el presidente Polk autorizó a su embajador en España, Romulus Mitchell Saunders, a negociar la compra de Cuba y ofrecer la suma astronómica para la época de $100 millones de Dólares (por Alaska solo ofreció 7,2 millones de dólares a los Rusos), suma asombrosa en aquellos días por un territorio. Para entender esta enorme oferta, hay que considerar que Cuba estaba cerca de los Estados Unidos del cual dependía las importaciones de Tabaco, Azúcar, Melaza, Ron con la que España negociaba con EEUU y otros países, esta es una razón, la économica, pero ademas fue rotundamente rechazada por la relaciones historicas y soberanas de la Isla con la Peninsula. (David M. Pletcher, The Diplomacy of Annexation: Texas, Oregon, and the Mexican War). El territorio Cubano ya hacía tiempo que había dejado de ser una simple colonia para ir formando parte del naciente estado Español, siempre con limitaciones, pero hay que recordar que Cuba era un territorio tan español como hoy lo seria las Islas Canarias o Baleares, prácticamente la presencia española en Cuba apenas la separa medio siglo con las Islas Canarias, más de 300 años, cuando EE.UU. apenas tenia 50 años de existencia.

Manifiesto de Ostende

Justamente estalló el primer conflicto armado en Cuba por la independencia en 1850-1851, siendo duramente reprimido, poco despues, se hace  público en 1854 los entonces diplomáticos estadounidenses Pierre Soulé y James Buchanan autores del Manifiesto de Ostende, solicitaron al Gobierno de EEUU la compra de las posesiones españolas en el Caribe y recomendaron aumentar la oferta a 120 millones de dólares. En esta ocasión, si España volvía a negarse, los diplomáticos sugirieron que EEUU debía iniciar una invasión militar. El Manifiesto de Ostende, era lo que entonces considerariamos una presión del lobby esclavista para la adquisición de nuevos territorios donde poder continuar con dicha practica. Cosa que no ocurrió, pero sí comenzó un intenso apoyo a los insurgentes cubanos que pronto encontraron en Estados Unidos un aliado formidable, cuya estrategia nos es familiar. (Moore, J. Preston (mayo de 1955). «Pierre Soule: Southern Expansionist and Promoter»)

Pierre Soulé

James Buchanan

Una de las principales causas del incipiente independentismo cubano se explica en los motivos económicos, la abolición de la esclavitud efectiva en las islas españolas, las luchas de poder entre terratenientes pro-esclavistas y abolicionistas y los intereses de los esclavistas de EEUU en nuevos territorios donde continuar con dichas practicas. Por otro lado es digno mencionar el nacimiento de una burguesía cubana y las limitaciones políticas y comerciales que aún mantenia España en lo que era un estado central, donde no permitía el libre intercambio de productos, fundamentalmente la caña de azúcar con los EE.UU. y otras potencias. A esto hay que sumarle las presiones de la burguesía textil catalana que habían llevado a la promulgación de la Ley de Relaciones Comerciales con las Antillas (1882) y el Arancel Cánovas (1891), que garantizaban el monopolio del textil barcelonés gravando los productos exteriores con aranceles de entre el 40 y 46 %. La extensión de estos privilegios en el mercado cubano asentó la industrialización de la región catalana durante la crisis del sector en la década de 1880 a costa de los intereses de la industria cubana, lo que fue un estímulo  para los independentistas y para la implicación de los EE.UU. Que aprovecharian el descontento para promocionar el independentismo en las islas. (Eva Pardos Martínez, La incidencia de la protección arancelaria en los mercados españoles (1870-1913))

Llegaría la Guerra de los Diez Años 1868-1878, con la solidaridad internacional hacia los independentistas curiosamente esa solidaridad provenía de EE.UU. y otros independentistas hispanos protegidos por los Estados Unidos, luego la Guerra Chiquita 1879-1880 y finalmente la Guerra de Independencia cubana 1895-1898, conocida como la Guerra de Cuba que se inició el 24 de febrero de 1895 en un levantamiento simultáneo de treinta y cinco localidades cubanas, el llamado Grito de Baire,  y finalizó en agosto de 1898, solapándose con la guerra hispano estadounidense tras la entrada de Estados Unidos en el conflicto y la consiguiente derrota de una España ya desgastada tras las guerras Carlistas, la Guerra de Margallo en el norte de Marruecos (1893-1894), además de los conflictos armados del principio del S.XIX y la perdida de todos sus territorios en lo que era el ocaso de uno de los mayores imperios de la historia.

Fue así como llevó a EEUU a declararle la guerra a España en 1898 aprovechando la circunstancia de desgaste por los conflictos bélicos antes mencionados. La justificación estuvo sustentada con la explosión interna del acorazado Maine en la Habana, que había llegado el 25 de enero de 1898, entrando en La Habana sin previo aviso, lo que era contrario a las prácticas diplomáticas de la época. Poniendo fin a 400 años de historia de España en Cuba con la firma forzosa del Tratado de París, el cual no iba a ser aceptado en un primer momento, pero que la decadente economía y la situación de España en aquel momento, bajo la amenaza de continuar el conflicto en las Islas Canarias obligó a firmar en diciembre de 1898. España renunció a todo derecho de soberanía y propiedad sobre Cuba y aceptó la deshonrosa suma de 20 millones de dólares por las islas de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam. Haciendose, finalmente, efectiva la ocupación estadounidense de Cuba.

Moore, J. Preston (mayo de 1955). «Pierre Soule: Southern Expansionist and Promoter»

David M. Pletcher, The Diplomacy of Annexation: Texas, Oregon, and the Mexican War (1973)

Cayuela Fernández, José Gregorio, Bahía de Ultramar. España y Cuba en el siglo XIX. El control de las relaciones coloniales. Madrid: Siglo XXI Editores, 1993

Eva Pardos Martínez, «La incidencia de la protección arancelaria en los mercados españoles (1870-1913)». Banco de España – Servicio de Estudios, Estudios de Historia Económica, nº 37, 1998.

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