Luis de Córdova y la guerra de independencia de los Estados Unidos en Europa
Muchas personas desconocen la decisiva y profunda implicación de los hispanos en la guerra de independencia Estadounidense, también desconoce la dimensión global del conflicto con importantes batallas y sucesos librados en los mares de Europa, concretamente en el Canal de la Mancha y en el Cabo de San Vicente, por el almirante Luis de Córdova, adelantando el final de la Guerra de Independencia Estadounidense a través del desgaste de Reino Unido.

"Viento, velas y banderas" Por Carlos Parrilla. Escena de la escuadra de Cádiz zarpando con el Santísima Trinidad a la cabeza.

sábado 4 de julio, 2020

Como todos sabemos la implicación de España fue menos visible que la Francesa, más allá de la gloria que despachan los campos de batalla inmortalizando en la historia por la mano de pintores y escritores. Sin embargo, los pabellones hispanos combatieron a Inglaterra en escenarios muchos más alejados de las trece colonias como las Antillas o el Atlántico. Apenas se ha recuperado en los últimos años la memoria del gobernador español de la Luisiana, Don Bernardo de Gálvez que les presta a los rebeldes un apoyo material, naval, así como terrestre como la victoria en la batalla de Pensacola, Bernardo de Gálvez es uno de los principales hispanos responsables de la independencia de las Treces Colonias, cuenta con un cuadro en el capitolio y una estatua junto a los libertadores de EE.UU. Lo que es evidente es que Estados Unidos no existiría sin la implicación de los hispanos, desde la financiación de los novohispanos (Cubanos, mexicanos, Dominicanos…) hasta la presencia física de tropas en Luisiana y Florida. Pero hoy vamos hablar de Luis de Córdova y Córdova y su estrategia de desgaste naval en el Atlántico que va desde el bloqueo económico de los puertos ingleses en el Canal de la Mancha, la captura del doble convoy ingles que trataremos a continuación, hasta el sitio de Gibraltar también con la implicación de Luis de Córdova. Todo esto contribuyó decisivamente en acercar el final de esta guerra y en especial un suceso librado en mitad del atlántico, conocida como la “Captura del doble convoy ingles” y que supuso el mayor desastre logístico en la historia de la Royal Navy y sin ninguna baja conocida.

Caza general. pintura de Carlos Parrilla

Todo empieza el 29 de julio de 1780 cuando salió desde Portsmouth al sur de Inglaterra un convoy compuesto por 55 navíos y escoltada por la escuadra británica en el canal de la Mancha hasta la altura de Galicia donde la escuadra Británica se vuelve a Inglaterra quedando solo con la escolta del navío de línea de 74 cañones HMS Ramillies donde viaja el comandante de la flota John Moutray, y las fragatas de 36 cañones HMS Thetis y HMS Southampton. La flota de 55 navíos, se dividiría en dos a mitad del Atlántico, dirigiéndose una parte a la India para apoyar la expansión colonial, y la otra a Norteamérica para combatir a los rebeldes de las trece colonias, al llevar una escolta de solo tres navíos, los barcos debían navegar alejados de las costas españolas y de rutas comerciales para evitar encuentros con navíos españoles o franceses, ya que estos en su mayoría transportes tenían un carácter más mercante que militar por lo que iban poco artillados.

Sin embargo, toda cautela les fue en vano, pues los espías españoles consiguieron averiguar la fecha de salida del convoy, llegando esta noticia a hasta  Luis de Córdova que con sus 73 años era director general de la Armada española en Cádiz, tan pronto como Córdova recibió la información, comenzó a organizar la captura del convoy británico.

Luis de Córdova y Cordova

La escuadra combinada hispano-francesa capitaneada por Luis de Córdova en el insigne navío Santísima Trinidad, se adentró en el Atlántico el 7 de agosto guiándose por suposiciones hechas a partir de la fecha de salida. Para lograr interceptar la flota Británica, se enviaron varias fragatas de exploración que batieron una amplia zona del océano. Siendo en la madrugada del 9 de agosto de 1780 cuando una de las fragata española divisó en el horizonte un gran número de velas, que navegaban a unas 180 millas (290 km) al oeste del cabo de San Vicente.

Informando al Almirante Luis de Córdova en la menor brevedad posible y tomándose esta noticia con cautela al desconocerse la potencia de fuego del enemigo. El segundo al mando, José de Mazarredo abogó inmediatamente por el ataque, ya que supuso que no había ninguna razón para que la flota británica navegase tan alejada de las costas, salvo que no fuese escoltada por navíos de guerra (Casado Rabanal, David (2009). La Marina ilustrada. Sueño y ambición de la España del XVIII.)

Tras ordenar Córdova el ataque, las rápidas fragatas se dirigieron hacia la flota británica, seguidas por los navíos de líneas. El comandante británico, John Moutray, tras constatar la abrumadora superioridad de la flota franco-española se retiró sin plantar batalla, con los tres buques de escolta, iniciando los demás navíos mercantes una huida en desbandada. Ante esta situación, Córdova dio desde el Santísima Trinidad una señal de “caza general”, empezando una desordenada persecución en la que los buques españoles y franceses iban seleccionando y capturando presas como si fuera una competición. Una vez alcanzados, los mercantes se iban entregando sin presentar combate ya que poco podían hacer frente a los navíos de guerra, la persecución se prolongó hasta bien entrada la madrugada, capturándose en total 52 buques británicos de los 55 que componían el convoy y todo sin derramarse una sola gota de sangre.

José de Mazarredo

En la mañana del día siguiente, se agrupó toda la flota dirigiéndose a Cádiz, a su llegada el 19 de agosto, tanto el puerto como la carraca resultaban insuficientes para albergar todos los buques, fondeando en mitad de la bahía la gran mayoría. Cuando don Luis entra en el puerto con su buque insignia y se dirige a capitanía para informar al Rey, todo Cádiz salió a las calles a festejar la victoria.

Escenario de la captura en el Cabo de San Vicente, elaboración propia.

La importancia de la captura fue enorme, no solo se habían capturado 52 buques, sino también 80 000 mosquetes, 3000 barriles de pólvora, gran cantidad de provisiones y efectos navales destinados a mantener operativas las flotas británicas de América y el océano Índico, uniformes y pertrechos para doce regimientos de infantería, un millón de libras esterlinas en oro. Además se hicieron unos  3000 prisioneros, de los cuales unos 1400 eran militares de infantería enviados como refuerzos tanto a la Guerra que se estaba librando en las Trece Colonias, como a la India, todos ellos serían liberados más tarde al finalizar la guerra.

Las consecuencias de esta captura fueron muy relevantes a corto y largo plazo, esta victoria española provocó una crisis financiera entre los aseguradores de marina de toda Europa, las pérdidas supusieron para el Reino Unido el mayor desastre logístico de su historia naval. Las pérdidas provocaron una de las mayores crisis económicas de Inglaterra, un gran agujero en las finanzas Británicas que complicaba aún más mantener las lejanas guerras, acercando el final del conflicto en las trece colonias la no recibir los tan ansiados refuerzos. En las Trece Colonias, este apresamiento fue decisivo para que los sublevados norteamericanos alcanzasen su independencia en un menor plazo de tiempo, gracias a esta acción, Luis de Córdova acercaría  la victoria a los rebeldes creando para bien o para mal los Estados Unidos de América.

Luis de Córdova, la persona.

Luis de Córdova y Córdova de orígenes humilde, nació en Sevilla el 4 de diciembre de 1706 y falleció en San Fernando (Cádiz) el 29 de septiembre de 1796 inicialmente enterrado en la iglesia de San Francisco, más tarde sería trasladado al Panteón de los Marinos Ilustres, es uno de esos grandes personajes de la historia que pasaron casi inadvertido pero del cual su excelente trayectoria en la armada española nos deja esta historia. Los orígenes de Luis de Cordova y su relación con el mar lo encontramos en su niñez acompañando a su padre en grandes travesías por el océano entre America y Europa, aprendiendo la faena de la marinería hasta que logró plaza de Guardiamarina haciendo carrera en la Armada llegando a ser Almirante y Director general de la Armada, participando en diferentes conflictos durante gran parte del S.XVIII y siendo uno de los marinos más destacados y olvidados de la historia naval.

Podemos leer en su epitafio en el Panteón de los Marinos Ilustres de San Fernando, Cádiz:

Aquí está la parte mortal del digno de inmortalidad Luis de Córdova, quien a fin de multiplicar para sus descendientes los trofeos de sus antepasados, lanzas y escudos, yelmos y espadas y conquistar lauros para sí mismo abrazó la profesión de las armas en la que brilló, no por halago del vulgo ni por la fortuna, sino por su fortaleza elevando al ejercicio del mando supremo de la armada, después de llevar a cabo tan memorables y útiles gestas como arduas y peligrosas sobre toda ponderación. Cuantos honores recibió de Francia a la que defendió y cuantas riquezas obtuvo de España a la que tantas proporcionó con las de sus enemigos; aplaudido por el Rey, los nobles y el Reino entero, todo lo empleó en honor de la virgen Madre y en socorro de los desgraciados, entendiendo que solo las así empleadas justamente con el cortejo de las virtudes eran sus verdaderas riquezas. Nacido en Sevilla, murió el 27 de Julio del año del señor 1796, habiendo vivido noventa años, cinco meses y dieciséis días.

Aprende lector.

En todos tus negocios toma siempre el camino que va desde las virtudes a la gloria eterna.

Epitafio de Luis de Córdova y Córdova en el Panteón de los Marinos Ilustres en San Fernando, Cádiz.

Lectura recomendada:

Peña Blanco, Joaquín Guillermo (2020). La Real Armada contra la Royal Navy. Alicante: Editorial EAS.

Rubén Vela Cuadros. Presas de la Armada española (1779-1828). Editorial: Autopublicación.

La Gaceta del 29 de agosto de 1780.

Enlaces de interés:

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