Tizapacingo ¿matanza o batalla?
domingo 28 de junio, 2020
Una matanza, o una batalla, un acontecimiento poco conocido, pero no poco relevante puede darnos claves que nos ayuden a entender la conquista de México Tenochtitlán.
Una matanza, o una batalla, un acontecimiento poco conocido, pero no poco relevante puede darnos claves que nos ayuden a entender la conquista de México Tenochtitlán.

Tumbas de Quiahuiztlán, imagen de Wikimedia Commons. 

Tras aliarse a los españoles y desobedecer con ello a Moctezuma, los totonacas habían capturado a los funcionarios mexicas encargados de cobrar el tributo, ahora bien Cortés al parecer, quería mantener la posibilidad de una alianza con los mexicas debido a que un pacto con estos era preferible por causa del poder que ostentaban, a uno con los totonacas, con un poder claramente menor y ciertamente limitado.

Si bien es un hecho destacable el que Cortés mismo no podía darles la espalda a sus únicos aliados, aun si su interés eran los mexicas, pues sin su apoyo la falta de alimentos lo obligaría a retroceder lo que queda de manifiesto en las fuentes, aunque regresar ponía en peligro su vida, pues como indica la doctora Isabel Bueno Bravo: “si volvía a Cuba o a España, le esperaba igualmente la muerte” (Bravo, La guerra en el imperio azteca, 2007).

Queda entonces lejos de duda, que la situación de Cortés, le obligaban a colaborar con los totonacas, aún y a  pesar de que que no deseaba entrar en conflicto con los de mexicas, y  es debemos tener en cuenta que en ese momento no contaba ni con suficiente información sobre el poder militar de los mexica, ni menos con suficientes aliados, o si acaso con la aprobación de las autoridades castellanas que aunque después lo habrían de favorecer, en aquel momento no eran un apoyo sólido con el cual contar, como para intentar algo en contra del misterioso imperio que estaba tierra adentro.

Sin embargo el líder de los castellanos tenía que demostrar que su alianza con las fuerzas de los totonacas supondría un beneficio a sus nuevos aliados, con lo cual accede a darles apoyo en contra de uno de sus enemigos Tizapacingo, un señorío cercano.

Al parecer desde hace años los totonacas luchaban entre sí por el poder y entre ellos habían ido surgiendo conflictos por causas de sus fronteras, muchos de tales conflictos con seguridad eran anteriores a la aparición de los mexicas en su región como potencia, hecho de lo cual no hay duda.

Tizapacingo a todo esto, era una ciudad estado menor del Totonacapan que albergaba una guarnición mexica y desde varios años atrás mantenía conflictos, por causa de sus fronteras con sus vecinos, principalmente los de Cempoala y  los de Quiahuiztlán, (deberíamos de destacar que incluso en la época virreinal y después, los problemas causados por la delimitación de fronteras fueron constantes).

Ahora bien ,cuando en Quiahuiztlán los totonacas pactaron con los castellanos, el destino de Tizapacingo quedaría sellado y pronto las fuerzas de Cortés marcharon con rumbo Tizapacingo en compañía de sus aliados afín de perpetrar la venganza prometida, ahora bien, al llegar al lugar, los acontecimientos se vuelven un tanto confusos, pero todo parece indicar que en el lugar ya no había guerreros mexicas, de manera que el enfrentamiento que aquí aconteció fue entre españoles y totonacas contra totonacas, y aunque contradictorios los detalles de las fuentes, podemos concluir que debió de haber una cierta resistencia, al final al sitio lograron entraron los conquistadores, dando paso a un saqueo, en donde presuntamente las fuerzas de Cortés presenciaron como los guerreros vencidos eran sacrificados ritualmente, acción que recuerda a la matanza de Cholula por acontecer tras un pacto con nuevos aliados nativos y por ser un momento  en las crónicas plagado de contradicciones.

Ahora bien veamos el relato que da López De Gómara, quien no estuvo presente (y recordemos que él mismo advierte al principio de su obra, que su historia puede contener inexactitudes por razones obvias), relato que aquí cito:

…Salieron al campo los de Culúa, pensando habérselas sólo con cempoallaneses; más cuando vieron a los de a caballo y a los barbudos, se aterrorizaron y echaron a huir a más correr. […] 

quisieron meterse en la fortaleza, más no pudieron tan de prisa que los de a caballo no llegasen con ellos hasta el lugar, y como no podían subir al peñasco, se apearon Cortés y otros cuatro, y entraron dentro de la fortaleza a revueltas de los del pueblo, sin combate.

Cuando entraron, guardaron la puerta hasta que llegaron los demás españoles y otros muchos de los amigos, a los cuales entregó la fortaleza y el pueblo…                                                                                                                                                                                                                                                (Gómara, 1552) (el capítulo con el título: Cómo tomó Cortés a Tizapancinca por fuerza).

La cita anterior sorprende, pues resulta realmente contradictoria al compararla con las fuentes conocidas y por el hecho de que aunque se menciona en su título una toma por la fuerza, el relato termina señalando una singular carencia de mayor conflicto que el sobresalto inicial, lo que resulta un contradicción interna evidente.

contrastemos el anterior relato con el  del cronista y conquistador Bernal Díaz, quien niega los hechos de la narrativa propuestos por Gómara, (al menos una parte importante) y nos revela que en efecto en dicho lugar no se encuentran ya desde hace un tiempo los de “Culúa” pues los mexicas que protegían el lugar ya tenían días que se habían marchado, sin duda por órdenes de su Señor y de esto nos informa a continuación:

…Junto al pueblo de Cingapacinga, e los naturales de él tuvieron noticia cómo íbamos; e ya que comenzábamos a subir por la fortaleza y casas, que estaban entre grandes riscos y peñascos, salieron de paz a nosotros ocho indios principales y papas…

[De antemano, el inicio del relato ya es peculiarmente distinto careciendo de acción y de los de “Culúa” y entra en conflicto de lleno con el de Gómara, pero continuó con la cita:]

…y dicen a Cortés llorando que por qué los quiere matar y destruir no habiendo hecho porqué, pues teníamos fama que a todos hacíamos bien y desagraviábamos a los que estaban robados, y habíamos prendido a los recaudadores de Moctezuma; y que aquellos indios de guerra de Cempoal que allí iban con nosotros estaban mal con ellos de enemistades viejas que habían tenido sobre tierras e términos, y que con nuestro favor les venían a matar y robar; y que es verdad que mexicanos solían estar en guarnición en aquel pueblo, y que pocos días había se habían ido a sus tierras cuando supieron que habíamos preso a otros recaudadores; y que le ruegan que no pase más adelante la cosa y les favorezca. (Historia verdadera… capitulo: LI)

El relato de Bernal es más creíble, al menos en algunos aspectos, como lo es, el que en tal sitio no están presentes ya los guerreros mexicas, pues hasta el momento estos buscaban evitar conflicto con los castellanos y estaban además enterados de sus movimientos dentro de sus dominios como consta en las fuentes lo que hace inverosímil la narración de Gómara, al menos al en este punto.

Sin embargo todo indica que en realidad hubo un combate o ¿quizás una matanza como la de Cholula? pues, aunque Bernal reniega de ello, es tan buen cronista que los datos que aporta ciertamente terminan contradiciéndolo al menos en parte, cuando intenta por una u otra razón hacernos creer algo distinto a los hechos, a continuación, expongo lo que Bernal menciona aclarando la cuestión:

…Y por presto que fuimos a detenerlos, ya estaban robando en las estancias; de lo cual hubo Cortés gran enojo, y mandó que viniesen luego los capitanes que traían a cargo aquellos guerreros de Cempoal, y con palabras de muy enojado y de grandes amenazas les dijo que luego les trajesen los indios e indias y mantas y gallinas que habían robado en las estancias, y que no entre ninguno dellos en aquel pueblo; y que porque le habían mentido y venían a sacrificar y robar a sus vecinos con nuestro favor… (Historia verdadera capitulo: LI).

Ahora bien, es lógico suponer que si hubo un saqueo, debió de haber un combate, o alguna forma de resistencia y deberíamos preguntarnos ¿en qué momento los demás totonacas entraron a saquear y a sacrificar a los de Tizapacingo si los primeros en llegar por ir al frente eran los castellanos?, ¿cuánto tiempo tardaron los nobles hablando con Cortés lo anteriormente citado, como para que aquello se saliera de control? ¿los nobles de Tizapacingo realmente salieron a entrevistarse con Cortés? o ¿este hecho ocurrio despues de que entraron los conquistadores al sitio, dando tiempo al saqueo?

Así, por lo visto podemos pues suponer, que aunque Bernal da un relato algo más coherente, su narración resulta con lagunas y ciertos fallos, que nos suponen varias interrogantes relevantes, pero que si analizamos de modo perspicaz nos sirven como pistas que ayudan a reconstruir el acontecimiento, al menos de modo tentativo, pues al final un saqueo nos indica un combate, o conflicto, como en lo señalado por Gómara, y de modo similar es congruente con las fuentes, con ambas fuentes citadas, el que fueran los españoles quienes iban por delante a tomar por asalto a los de Tizapacingo y el reclamo de Cortés puede ser indicio de que el conquistador estaba siendo manipulado, a menos que esta parte de la narración de Bernal sea un invento posterior para evitar, por diversos motivos, que este episodio histórico, resulte inadecuado de algún modo a los intereses que buscaba nuestro cronistas o alguno de sus editores posteriores.

Ilustración de guerreros totonacas según Ian Heath (1999) Armies of the Sixteenth Century. Gran Bretaña, Foundry Books, II tomos.

De todas formas la historia de Bernal aunque con sus lagunas, nos aporta finalmente lo necesario para construir una interpretación verosímil de los hechos. Y sobre su narración, resulta  particularmente creíble, el detalle de que no había mexicas ya en el lugar, si bien  niega una entrada con acción, lo planteado en su relación histórica, en realidad no contradicen del todo a Gómara, al menos respecto a que hubiera acontecido un conflicto y de hecho al final  ambas versiones se terminan complementando.

Es interesante destacar que en la narración de Bernal los totonacas parecen manipular a los castellanos para que estos sometieron a sus tradicionales enemigos internos a su voluntad, aquella acción fue entonces realmente contra un adversario de los aliados totonacas, destacándose aquella acción como un ajuste de cuentas regional de poco provecho por sí mismo para las fuerzas castellanas.

Mensajero totonaca del Lienzo de Tlaxcala.

Y es que en estos momentos Moctezuma se rehusaba a enfrentar directamente a los de Castilla, por lo que tambien podemos estar seguros que como los nobles de Tizapacingo le indica a Cortés, allí ya no hay guerreros tenochcas,  bien porque supondría acaso el Tlatoani, que, si se enfrentaba de manera directa en batalla a los extranjeros y sus acciones resultaban en un fracaso, demostraría aquello debilidad ante sus enemigos y vasallos, inspirándolos a levantarse en armas contra su poderío, o bien, considerando los peligros que suponía un enfrentamiento directo, ya que ser derrotado contra un ejército tan reducido como el de Cortés podía resultar simplemente en una inconveniente pérdida de recursos, como de prestigio y en una decisión muy impráctica, teniendo de ejemplo la batalla de Centla en que un gran ejército maya había sufrido una total derrota contra las reducidas fuerzas de Cortés.

Dije de amatista cultura totonaca en el MAX, (Museo de antropología de Xalapa en Veracruz). 

Y ciertamente Moctezuma mismo podría entrever que el lanzar un ataque directo no convenía a la luz del que el líder español se mostraba dispuesto a la amistad como hasta ahora, con gestos como el liberar a los prisioneros mexicas de manos de los totonacas.

Sobre lo anterior debe de mencionarse que existe una clara diferencia en dejar a sus vasallos o aliados, el que se mataran entre ellos y el no intervenir en el conflicto sin razones realmente válidas; pues está claro que Moctezuma tenía buenas razones para no intervenir de modo directo, como ya vimos, considerando también el costo en vidas para Tenochtitlán, sobre todo si se podía triunfar por medios diferentes con un costo menor.

Sellos totonacas en el MAX, (Museo de antropología de Xalapa en Veracruz).

Además no debemos olvidar que Moctezuma ya había con éxito empleado estrategias similares, pues el Huey tlatoani había provocado la reciente guerra civil en Texcoco al imponer a su sobrino Cacama como nuevo Señor del mencionado reino y había permitido el que a su sobrino, su rival por el trono Ixtlilxóchitl II de Texcoco le arrebatara una parte del norte de sus dominios, (pues Ixtlilxóchitl no aceptaba a Cacama como legítimo Señor por haber sido impuesto por Moctezuma, a pesar de que el mismo no era el heredero al trono, ya que no era ni el hijo mayor, ni había sido designado por su padre el Rey anterior para el puesto antes de morir); aun pudiendo intervenir Moctezuma había permitido que Cacama se ocupará de pacificar la región por su cuenta, pues el costo de aquello recaería sobre Texcoco y no finalmente sobre Tenochtitlán, (Moctezuma sí intervendría, pero solo lo mínimo y casi siempre de modo indirecto y sobre todo cuando la situación ya había debilitado en su favor a los dos bandos involucrados).

Sellos totonacas en el MAX, (Museo de antropología de Xalapa en Veracruz).

También sabemos que Moctezuma había enviado a su gente para espiar a los españoles y no solo para llevarles obsequios, pues no es desconocido por los cronistas que entre sus enviados estaban varios tlacuilos que dibujaron el armamento, apariencia y situación del campamento español, recabando informacion que podria haber tenido un uso táctico, además de prohibir en su momento a sus vasallos contactar a los extranjeros, cuando él mismo ya les había dejado de enviar víveres, con lo cual su estrategia para deshacerse de aquellos recién llegados queda en evidencia.

Ahora bien respecto a Gómara quiero destacar que al exagerar la facilidad  del triunfo castellano pierde algo credibilidad, sobre todo si se considera que en las fuentes conocidas los mexicas no tendían a rendirse con facilidad, como muchos autores han ya han notado, entre ellos M. Graulich o F. Navarrete, (Navarrete, conferencia La conquista española de México Tenochtitlan, 2008) y además muchas veces los mexicas preferían morir en combate aun si su adversario era en numero superior, como ocurriría antes y durante la conquista.

Ha de destacarse que el relato de Gómara sobre manera incomoda a Bernal Díaz quien nos alerta.

…Y esta de Cingapacinga fue la primera entrada que hizo Cortés en la Nueva-España, y fue de harto provecho. Y no como dice el cronista Gómara, que matamos y prendimos y asolamos tantos millares de hombres en lo de Cingapacinga; y miren los curiosos que esto leyeren cuánto va del uno al otro, por muy buen estilo que lo dice en su Crónica, pues en todo lo que escribe no pasa como dice (capitulo LI de Historia verdadera…).

Aunque en verdad Gómara no menciona  que hubiera una gran matanza, si bien es probable que por la edad o alguna otra causa diferente al escribir su obra Bernal confundiese su fuente ya que no descarto el que la idea de Tizapacingo como una matanza, en el momento de redactar “La Historia verdadera de La Nueva España” fuese una idea bien conocida por su autor y por sus potenciales lectores contemporáneos.

respecto a los totonacas que acompañaban al conquistador al final sus intenciones son eso sí más fáciles de interpretar, que las de los cronistas anteriores, pues sin duda estaban probando la eficacia y lealtad de los españoles que por así decirlo acababan de contratar y antes de emprender su marcha a Tlaxcala, los totonacas necesitaban probar la lealtad de los de Castilla, pues esta era fundamental para garantizar el éxito de sus planes.

Nótese como hecho relevante, que las acciones contra Tizapacingo terminaran por repetirse, por así decirlo, en un contexto similar. Solo que se repetirán contra Cholula, pues las acciones de los de Tlaxcala como las de los totonacas estaban encaminadas a probar la lealtad de unos aliados extranjeros sospechosamente amigables con los enemigos mexicas y tan solo para permitir la comparación invitando a la reflexión, agrego la siguiente cita del códice florentino que nos parece revelar las intenciones de los de Tlaxcala:

Pero los de Tlaxcala ha tiempo están en guerra, ven con enojo, ven con mala alma, están en disgusto, se les arde el alma contra los de Cholula. Esta fue la razón de que le dieran hablillas (al conquistador) para que acabara con ellos. Le dijeron: — Es un gran perverso nuestro enemigo el de Cholula. Tan valiente como el mexicano. Es amigo del mexicano. Pues cuando esto oyeron los españoles, luego se fueron a Cholula. Los fueron llevando los de Tlaxcala, y los de Cempoala. Estaban todos en son de guerra. Libro XII, Capitulo XI: 3, página 748, véase también la página 710. (Sahagún B. D., 2016)

Recapitulando: Tizapacingo y Cholula fueron atacadas principalmente por españoles, con armas de fuego tácticas, armas y armaduras que podían facilitar un asedio y una matanza, tras lo cual aconteció un saqueo en donde se vengaron primero los totonacas de sus iguales y después los de Tlaxcala de los de Cholula (y muy ampliamente con el apoyo de los caxtiltecas), siendo destacable que para el caso de Cholula la matanza se perpetró contra un grupo desarmado y la siguiente cita de la Doctora Bueno Bravo aclara aún más la cuestión pues despeja de dudas sobre  los verdaderos motivos detrás de estos acontecimientos:

…Otro momento que ilustra el desconocimiento de Cortés sobre la situación mesoamericana y de cómo los indígenas le manipularon, como en el caso de Cempoala, fue la salida de Tlaxcala hacia Tenochtitlan pasando por Cholula. El motivo que las fuentes ofrecen para dirigirse a Cholula es que los mexicas estaban allí preparados para luchar. Pero cabe preguntarse  ¿Cómo sabían qué camino iban a tomar?, pues este no era el más lógico.

Por tanto, el ataque a Cholula hay que cuestionarlo, ya que nosotros sí sabemos que había sido aliada de Tlaxcala hasta poco antes de que los españoles arribaran y que cuando llegaron lo era de Tenochtitlan. Por eso parece que los interesados en el ataque fueron los tlaxcalteca y los españoles y su grupo una comparsa que, para justificar la masacre, aluden a la presencia del ejército mexica.

Además de mostrar el desconocimiento de Cortés, el caso de Cholula ilustra bien el funcionamiento de las facciones. Tras la derrota, los tlaxcalteca no se conforman con hacer gran daño y obtener un buen botín, sino que eliminan a la cúpula cholulteca que pactó la alianza con los mexica y ‘Cortés colocó’ en el gobierno a aquellos que eran más proclives a las relaciones con Tlaxcala. (Bravo, La guerra en el imperio azteca, 2007).

Adaptado del ensayo del mismo autor “Moctezuma el héroe (que no fue)”.

El resto de las imágenes son del ilustrador Keith Henderson del libro del historiador Prescott, William Hickling, The conquest of México y son de dominio público.

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